Actitud Digital

Es cierto lo que dicen por ahí, que nos hallamos ante un nuevo modelo de sociedad que afecta a todos los ámbitos de la actividad humana. Permanecer ajenos podría calificarse de actitud suicida y negligente. Este modelo ha nacido de las tecnologías de la información y se ha caracterizado por su incesante capacidad de innovación.
La innovación no es un término técnico sino económico y social. Su criterio no es la ciencia o la tecnología sino un cambio en el comportamiento de los individuos, sean estos productores, consumidores, ciudadanos, maestros, alumnos, o simplemente personas en general.
Por ende, el estudio sobre tecnología implica ahora realizarse como sistema cultural, esto es, significa llevar a cabo un análisis sobre el contexto social, sobre el conocimiento cultural, sobre el lugar en el cual ésta tecnología es construida y finalmente, sobre su retroalimentación con relación a nuevas pautas de adaptación social y de innovación de conocimiento.
También es cierto que a lo largo de la historia humana y su cultura, se han presentado procesos de innovación y en particular de innovación tecnológica, pero sólo recientemente se considera esta actividad con una función de hegemonía cultural, es decir, se considera como conocimiento básico.
Dentro de este contexto, Internet representa una parte importante de nuestra vida diaria. A través de ella, mantenemos una nueva forma de comunicación e interacción, de consumo y de comportamiento, que han supuesto un giro cultural difícil de obviar. Pero al final, Internet conlleva fuertes implicaciones sociales, filosóficas, antropológicas, culturales, políticas y económicas que lo convierten en un laboratorio de experimentación social, es decir, la práctica totalidad de lo que sucede en Internet merece convertirse en objeto de estudio: desde los rumores generados dentro de la Red, hasta el fenómeno del chat y los nuevos vínculos afectivos que éste está originando.
Uno de los temas más interesantes de análisis que Internet nos proporciona es el de las comunidades virtuales. La naturaleza humana tiende a juntarse en grupos de individuos que colaboran para superar las dificultades del entorno compartiendo información, en la historia, los Romanos denominaron al hombre como al Zoon Politikon, por esta necesidad de juntarse, de compartir, de unir fuerzas y esfuerzos.
Pero ¿Estamos en realidad todas las personas en condiciones de lograr el cambio hacia la operación digital? La respuesta es... depende. Depende de la actitud hacia la tecnología.
Las personas no deben sólo cuestionarse si todos sus amigos, hermanos, parientes, socios, empleados están preparados para aprovechar las ventajas de la tecnología, sino si ellos mismos lo están. Debemos ser los primeros en adoptar como parte de nuestra vida personal los cambios que trae la tecnología. Sólo así puede extender los beneficios al resto.
"Actitud Digital": un compromiso a adoptar en forma personal las innovaciones tecnológicas para hacerlas parte de nuestra vida cotidiana.
No basta con sólo permitir que el e-mail sustituya el correo normal, sino que usar un PDA, moverse hacia la fotografía digital, escuchar CD´s MP3, estar permanentemente conectado con banda ancha; habilitar PC´s conectados a Internet para poder comunicarse por chat con sus cuates, primos, hijos; suscribirse a newsletter de su interés en sitios web; comprar por la red... etc.
Además de ser usados por nosotros mismos, debemos conducir el cambio guiando a nuestros entornos. La persona que desarrolla esta actitud personal puede comprender porqué la única ventaja competitiva sostenible que brinda la tecnología está en la actitud de ellas mismas de aprovechar las sucesivas ventajas temporales que ofrecen las innovaciones, adoptándolas en una continua evolución.
Es la actitud digital que impulsa el compromiso y el desarrollo.